CAYO CISNE Y BOCAS DEL DRAGO
Cuando
Cristóbal Colón llegó a estas costas, el primer punto que tocó fué Boca del
Drago, entrando a la que hoy es Bahía de Almirante (o Caribaro para los indígenas)
a través del canal que separa tierra firme de la isla Colón. Hoy, esta región
del archipiélago es una atractivo para el turista. Allí puede encontrar hermosas
playas en el extremo de la isla y senderos sombreados para caminar. Los arrecifes
coralinos, más allá de las playas, atraen al que porta su equipo de snorkel.
A unos pocos minutos
en bote, hacia el mar abierto, se encuentra Cayo Cisne (también conocido como
Isla de los Pájaros), santuario de aves donde anidan la bella y rara Ave Tropical
(Rabijunco Piquirrojo), de blanco plumaje, pico color naranja y una larga cola
(en los machos), así como el simpático alcatraz. Otras aves marinas, como el
pelícano, las gaviotas, los gaviotines y la fragata, pasan parte de su tiempo
en el cayo. Mientras las aves tropicales buscan los huecos en los acantilados
para anidar, los alcatraces hacen sus nidos por todas partes. Por esta razón
no es permitido ni recomendado el desembarque en la isla. Si le queda un tiempo
adicional en su viaje a Boca del Drago, cruce al otro lado y haga un corto paseo
por el Canal de Soropta, un canal artificial construído por los bananeros para
transportar sus productos a lo largo de la costa. Hoy en día, el canal, que
corre a un lado del Refugio de Vida Silvestre San-San Pondsack, es sólo usado
por turistas y locales.